viernes, 1 de octubre de 2010

Puzle malva



MI COLOR MÁGICO

Esta tarde intentaba encontrar tu presencia en la plaza, pero solo sentí tu mirada de aquel día.
Estoy tan lejos que si cierras los ojos y dejas mis dos cms de tu cuello al descubierto, notarás mis labios en él. En este lugar hasta las libélulas llevan paraguas, la lluvia me trae tu recuerdo.
Tu voz, tu risa, tu ánimo, es el mejor bálsamo, mi corazón llora de alegría al ver cada cosa que mis ojos han visto, escogidas día a día para mi. Todo es importante, todo.
¿Como pretendes que no piense en ti? tu aroma, un lápiz, la música de la calle; todo vive en mi a cada instante. Guardo tu beso en mi corazón como el regalo más preciado, lo envuelvo junto a los mios que te mando. Besos de mucha suerte, la necesitas.
Hoy es un buen día para ti porque es especial, pero mejor para mi solo por tenerte aun a mi lado. Te mando un beso que siento en mi alma. Que seas feliz hasta la noche, y después también. Gracias por tus recuerdos y añoranzas de nosotros, solo hace un minuto que pensaba en ti, y dentro de otro, volveré a hacerlo. Ese es el tiempo que nos debe importar. Tienes que saber dulce escritora de sentimientos, que no son cariños vanos, sino tesoros a fuego forjado, que leo con ternura, que llenan mi vacío. Que no te falte mi presencia mientras te acompañen los recuerdos, acabo de perder un trocito de corazón, y ya estoy pensando en como recuperarlo...¿Porqué te quedas, no sabes que eres el apoyo que siempre necesito?...oye...que haces a la izquierda. No te he dicho que te vayas a la derecha? :-) Tengo frío y es por tu culpa. Vuela hacia aquí y rescatamé, estoy dispuesta para un tiempo especial. Estás en mi cabeza y en mi corazón. Veo pasear a la gente, y al fondo el mar. Sonrío del recuerdo de un polo de limón. Hay muchas cosas hermosas por las que merece la pena vivir, una de ellas tú. Gracias por esa rosa tan bonita, aunque dure solo un día, perdurará en mi corazón eternamente.



María Arteaga

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martes, 28 de septiembre de 2010

Tu presencia



"Mis últimas gotas empiezan a caer"


Cada tarde levantas tus ojos
y sonríes a mi paso.
Te echaré de menos,
cuando llegue notaré tu ausencia.


María Arteaga


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jueves, 23 de septiembre de 2010

Otra vez otoño



Comienza otro día de otoño
que como cada uno
desde aquella tarde de invierno,
es único y mágico.
Las hojas no son amarillas ni ocres
su color es dorado, ámbar
y con sabor a besos.
Una alfombra de ilusiones
visten los campos
de amapolas despistadas,
ellas que entre el trigo rubio
florecen dichosas
a pesar de no ser primavera.


María Arteaga

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sábado, 18 de septiembre de 2010

Viviendo en ti




Caminaré entre hojas y flores,
saltaré sobre olas y charcos,
volaré por tierra,
cielos y mares
soñando y pensando en ti.
Jugaré con la lluvia,
descalza y desnuda de miedos
llegaré a tu encuentro,
y mientras tanto...
seguiré viviendo en ti.



María Arteaga

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jueves, 16 de septiembre de 2010

Preguntas



Camino como perdida
y no me puedo encontrar,
pregunto al sol de la mañana
y no responde, se esconde.

Sigo, interrogo a la luz de la tarde
y no sabe quien soy,
recuerda a otra persona
que reía como un cascabel.

Ruego a la penumbra del ocaso,
le persigo, corro, le alcanzo,
llora de pena por mi
al ver mi mirada opaca, vacía.

Despierto temblando y feliz.
Sólo era un sueño celoso.


María Arteaga


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domingo, 12 de septiembre de 2010

Es verdad



¡Ay que trabajo me cuesta
quererte como te quiero!
Por tu amor me duele el aire,

el corazón
y el sombrero,

¿Quien me compraría a mi
este cintillo que tengo
y esta tristeza de hilo
blanco, para hacer pañuelos?

¡Ay que trabajo me cuesta
quererte como te quiero!


Federico García Lorca


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jueves, 9 de septiembre de 2010

Días felices



La música le recuerda su presencia,
el amanecer le cuenta sus sueños
y el pajarillo trae en su pico su risa,
la de los días felices, la de siempre.

Cuando están juntos, él
sonríe con sus palabras desordenadas,
todas quieren salir a su encuentro
al verle llegar.

Tiene tantas cosas que contarle
que se amontonan en su boca,
en su alma, en el aire,
formando un remolino de amor.


María Arteaga


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