
Un portazo y ojos sin luz. Humo.
Vida nueva sin nada nuevo.
Todo está roto desde hace tiempo,
siempre ha deshecho mis ilusiones
en beneficio de sus caprichos.
Años que no han significado nada
a pesar, de que yo callando lo intentaba.
De nada ha servido mi trabajo, ayuda,
silencios y disculpas, de nada.
Juventud tirada por la borda
y manos destrozadas. Alma ajada.
Nada le importa
ni lo que dice que tanto ama.
Mentiras y más mentiras,
hasta para su ideas extrañas.
Desgana de lo más preciado.
Desconsideración por el respeto
y mi desasosiego al pensar
qué pasará por su mente desocupada.
Miedo, desdicha, impotencia,
oídos cerrados a risas falsas.
¡Que tristeza acuna mi alma!
¿Y tú, Ehos, donde estás?
ayer, más que otras veces,
yo te necesitaba.
María Arteaga
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