jueves, 17 de febrero de 2011

Luna de cenicientas


El reflejo sobre el agua son miles de lágrimas.

En la oscuridad junto al río besas su sombra.
Luna de febrero, llena de luz esta noche
cuando descansen las cenicientas.
Cierra tus ojos como en eclipse de minutos
para que ellos se fundan en una sola piel.
Enemiga de sus manos y su boca,
¿no viste la intensidad de sus miradas?
Tienen estrellas en las pupilas,
sus labios son caramelos de sabores
a vainilla, fresa, coco y menta.
Luna de mañana noche,
oculta tu luz tras una nube
y aparece cuando estén soñando.
Déjales solos que no necesitan casi nada,
solo juntar sus manos, besar su alma
y mirarse en el silencio...


María Arteaga


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lunes, 14 de febrero de 2011

Infinitamente tuya



Soy tuya como las huellas de tus manos.
Como cada uno de mis besos
y los que aún no te he dado.
Como la música que relaja tu vida,
tus sueños y tus horas de trabajo.
Como las miradas de nuestros ojos
en silencio y abrazados.
Como mi llanto por tus ausencias
y nuestra risa al encontrarnos.
Como tus caricias y las mías
regalos sin pecado.
Como aquella primera vez
de sorpresa, gran tesoro guardado.
Como los sueños que se han cumplido
y por los que aún anhelamos.
¿Como quererte de otra manera?
te querría más, menos...¡imposible!
tú no lo deseas y yo no puedo.


María Arteaga
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sábado, 12 de febrero de 2011

Sábado...


Las rosas son regalo de OZNA, muchas gracias, princesa asturiana.



Estreno una noche más de música y sueños.
Después de horas de insomnio abro los ojos,
pura contradicción.
Al alba toco mi pecho y compruebo que mi corazón
sigue vivo, latiendo.
Pongo los pies en el suelo y camino a ninguna parte,
quizás el sol me cuente algo nuevo, o la luna,
llegará otra vez el ocaso, la oscuridad del crepúsculo
sin ti, sin nada más que vivir de mis recuerdos.
Hoy es un día sin magia ni besos,
solo de un llanto que no puedo controlar
porqué él es más fuerte que mi ánimo.
Siento esta sensación de angustia, lo siento,
cada día te necesito más y te tengo menos.
Si tuviese alas, volaría a tu encuentro
y me camuflaría entre tus deseos.


María Arteaga


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jueves, 10 de febrero de 2011

Eternamente feliz



No te agobies, mi cielo.
Si lo necesitas te presto mi corazón,
mi tiempo libre y mi descanso.
Mis pies menudos para caminar
y mis manos de mariposa para acariciar,
escribir y abrazarme sin tregua.
Si me llamas volaré hasta ti
como un pétalo seco y perfumado
para separar la última hoja de tu libro,
calladita reposaré en tu hombro
y escucharé tu voz leyendo tranquilo.
Seré agua fresca para tu boca sedienta
aunque tu sed sea de mis besos.
Pide lo que quieras de mi, y yo,
hada de tu bosque, haré un conjuro de amor
para que seas eternamente feliz.
Pondré paz en tu descanso
y vigilaré para que nada ni nadie
te haga mal en tu quehacer diario,
colocaré sobre la mesa un mantel
de corazones transparentes
y cocinaré para ti mis mejores recetas
de frutas, caricias y palabras bonitas.
Sueña con los ojos cerrados, que yo
los abriré con miles de besos.


María Arteaga


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lunes, 7 de febrero de 2011

Puzle de fiesta



Pintura de Diego Montalbán (Chipiona)

Que la pena por mi no sea freno para que yo vuele a tu lado...¿Vuelas, piensas, recuerdas, sueñas?, sueño, pienso recuerdo y vuelo al encuentro del pasado contigo. Vale, yo tengo frío y añoro tu abrazo fuerte y seguro. Ahora te siento tan cerca de mi, que la distancia es infinita y además, esa ciudad es hoy mucho más bonita porque tú caminas por sus calles que son nuestras para siempre. Piensa en mi y mucho cuidado con ese pie derecho :-) Gracias por tus atenciones, besos, abrazos y despertares. Gracias por llevarme a ese lugar que siempre había soñado y por una tarde tan bonita, vale.... de nadaaaaa. Te diré que me siento huérfana sin ti, aunque yo sea tu reina y tú mi fiel servidor. ¡Dios mio! cada día escribes peor...¡Dios mio! cada día tengo menos tiempo y te necesito más, pero no me preocupo por ti, porque creo que no puede pasar nada malo a la persona que ama. Cada vez que veo algo bonito o estoy en paz me acuerdo de ti...¿porqué será?
A veces lo parece, pero no es todo gris. Solo hay que sentarse en el banco de un parque y ver jugar a los niños, o pasear por el centro, o disfrutar de las mil sonrisas que nos ofrece la vida, y además yo estoy a tu lado. El encuentro con este viejo amigo ha sido emocionante, ya estamos unidos. Lo que pienso sé que se hará realidad, y no me preguntes porqué. No dejo de pensar en ti y me siento culpable de tu soledad. A pesar de que a la puerta de casa hay obras y obreros dando voces, yo solo escucho el canto de los pajarillos, tu voz desde lejos y tu risa en mi memoria.
Te he llamado y no coges el teléfono, coge el teléfono....:-)
La mejor noticia desde hace un par de semanas, mi llegada a ese lugar fue lo más importante en muchos años por haberte encontrado allí. Besos como siempre.
Que este día que acaba de comenzar, sea tan mágico como cada uno de los que tenemos la fortuna de compartir. Muchas felicidades y 1096 besos.


María Arteaga


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jueves, 3 de febrero de 2011

Nuestras raices



Pienso en ti quizás más de lo que debería.
Desde el alba al ocaso y después,
sueño contigo despierta y en mi sueños.
Pienso en ti e imagino tus movimientos
desde que aquel día que los dos
quisimos saber del otro sin miedo ni engaños.
Seguramente te quiero demasiado,
pero no me importa, porque yo soy así
y soy feliz haciendo que te sientas querido,
deseado y mimado.
Tal vez no hay medidas para pesar el amor,
me da lo mismo si la balanza se inclina levemente
para tu lado o el mio,
solo sé que te quiero como jamás había imaginado.


María Arteaga

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martes, 1 de febrero de 2011

Un cachito de cielo



Te pregunto si estamos en el cielo
y respondes que en un trocito de gloria
donde todo es tranquilo, dulce y sin mácula.
Yo te creo porque veo colores sin inventar,
siento tus manos deliciosas en mi,
escucho coros de ángeles,
música de violín, piano y guitarra española.
Prestas atención cuando te hablo,
yo callo cuando tu voz se hace castañuelas.
Miro al infinito del mar y las olas juegan
con aguamarinas, amatistas y perlas.
Contigo vivo, sueño y lloro de alegría,
espero dichosa tu regreso y sufro la despedida.


María Arteaga

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