
El reflejo sobre el agua son miles de lágrimas.
En la oscuridad junto al río besas su sombra.
Luna de febrero, llena de luz esta noche
cuando descansen las cenicientas.
Cierra tus ojos como en eclipse de minutos
para que ellos se fundan en una sola piel.
Enemiga de sus manos y su boca,
¿no viste la intensidad de sus miradas?
Tienen estrellas en las pupilas,
sus labios son caramelos de sabores
a vainilla, fresa, coco y menta.
Luna de mañana noche,
oculta tu luz tras una nube
y aparece cuando estén soñando.
Déjales solos que no necesitan casi nada,
solo juntar sus manos, besar su alma
y mirarse en el silencio...
María Arteaga
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