domingo, 9 de octubre de 2011

SEVILLANAS DEL SIGLO XVIII















        1

¡VIVA Sevilla!
Llevan las sevillanas
en la mantilla
un letrero que dice:
¡Viva Sevilla!

¡Viva Triana!
¡Vivan los trianeros,
los de Triana!
¡Vivan los sevillanos
y sevillanas!
     
      2

Lo traigo andado.
La Macarena y todo
lo traigo andado.

Lo traigo andado;
cara como la tuya
no la he encontrado.
La Macarena y todo
lo traigo andado.

         3

    Ay río de Sevilla
qué bien pareces
lleno de velas blancas
y ramas verdes.


Federico García Lorca

***

jueves, 6 de octubre de 2011

Silencio en el ocaso














Cierro mis ojos, mis oídos, mis sentidos.

Quiero desaparecer y descansar
de la soledad de esta tarde desierta
en un lugar que no habita mi alma.

Deseo dejar de pensar por un tiempo
y volar al encuentro de algún corazón
que necesite  latir cerca del mio.

Anhelo una vida fértil y sosegada,
con unas manos que acaricien las mías
donde pueda agarrarme feliz y segura.



María Arteaga

***

martes, 4 de octubre de 2011

Un sueño divino


Enjabonó su cabello, su rostro.
Sus manos se convirtieron en esponjas
para lavar su cuerpo y alma
dejando poco a poco su vida transparente.
Y soñaron viajando a otro mundo
donde no había prisa, agobio, temor,
nada que hiciera sufrir a los sentidos.
Con una toalla blanca secó cada trocito de piel
con todo el amor que cabía dentro de ella,
y él cerró los ojos dejándose hacer.
Mientras, ella le miraba a hurtadillas
para no olvidar jamás aquella tarde
de agua templada y cuerpos calientes.
Y fue la más feliz de las mujeres
acariciándolo como un sueño divino.



María Arteaga


***

sábado, 1 de octubre de 2011

Hoy hablaré de él


Con Juan Bautista en la exposición de la Galería de Arte "La Ribera"

Un día se me ocurrió enviar un correo a un hombre genial y mi sorpresa fue muy grata cuando recibí contestación de parte suya. La Navidad se aproximaba y no recuerdo que leí en la prensa que llamara mi atención para llevar a termino mi atrevimiento.

Se trata de Juan Bautista Sanz García. Pintor, cineasta, escritor, colaborador de radio y televisión, pero sobre todo buena persona y amigo.
Ayer escribió en el periódico de La Opinión de Murcia una columna que tituló "CUANDO EL MONTE SE QUEMA".

Escribe: "Cuando se quema un monte parece que le duele la carne y los sueños al paisaje. Tras el asalto de las llamas que danzan y se enroscan como velos calientes, queda una superficie enlutada y negra como el remordimiento", y sigue..."Allá han perecido carbonizados e inertes las ilusiones recién nacidas, las praderas que no verdearán nunca entre los troncos, los hongos de colores relucientes que no alzarán jamás sus sombrerillos de relato infantil sobre el musgo llovido. Esperanza y amores chisporrotean juntos cuando el monte se quema".

Así escribe Juan, hilvanando palabras que parecen poemas de la vida diaria, de cosas tan reales como los incendios, sean intencionados o fortuitos. Fortuna la mía de haberle conocido. Gracias, artista, amigo.


María Arteaga


***

jueves, 29 de septiembre de 2011

Sensaciones















Deambulo perdida sin ti
en esta mañana donde el sonido
es el recuerdo de tus palabras.
Suplico tu presencia
y mis ojos me engañan,
haciendo que vea tu sombra
disimulada junto al callado árbol
adornado con luces de estrellas.
Aquel lugar de tu descanso
ha llenado el vacío
que ha dejado tu ausencia.
Te dije una frase al oído
y contestaste que ya lo sabias,
tu mirada acongojó mi alma.
¡Vi una infinita tristeza!


María Arteaga

***

martes, 27 de septiembre de 2011

En la esperanza


Las calles han despertado mojadas
cómo mis mejillas.
Tímido Sol de otoño en la mañana
de nubes que viajan sin prisa.
Esperaré sentada en la esperanza.


María Arteaga

***

sábado, 24 de septiembre de 2011

Matices de otoño














Entre sendas de huerta jugué,
verdes en las orillas de la acequia
y ocres en el centro del sendero.

Por caminos de montaña soñé
viendo caer desde los árboles
las hojas amarillas en otoño.

Esta noche la lluvia moja los cristales
dibujando corazones de colores
que lentamente se rompen en el suelo.

Dentro, miro fascinada las nubes,
e imagino si donde te encuentras
tus ojos verán nuestro soñado cielo.


María Arteaga


***