Viajan mis recuerdos de hace tiempo
cuando mis ojos brillaban como las estrellas.
Como las estrellas en luna creciente
cuando ambas no se anulaban.
No se anulaban olas y arenas doradas
cuando llegaban a mis pies desnudos.
Desnudos de pasos sin miedo
al encuentro de tardes de paz y agua...
María Arteaga
***
Florece el almendro.
Pétalos sobre las ramas,
aroma, música y color,
pajarillos descansan de su vuelo
al abrigo de flores y sol.
Poetas de amores,
cantores libres de pesares
regalarme una canción,
para que en este día frío
se caliente mi alma
como una tila templada...
que sea marzo en enero,
pura contradicción.
Maria Arteaga
***
Tropezaba yo por las alfombras
mirando al horizonte encarnado
deslumbrada por él.
Sigo tropezando cada día
y me levanto avergonzada
por si alguien me ha visto caer.
Sacudo mis ropas manchadas
de rabia y olvido, de huellas feroces,
de palabras echadas en saco roto.
Salgo a la calle apresurada,
temiendo que los rayos del sol
me abran los ojos para siempre.
María Arteaga
***
Que estos días sean tan cálidos como su alma.
Salud, amor y paz.
Dedicado a mi amiga Amelia.
María
***
Quiero seguir la senda hasta el final,
llegar a la cima del monte
y disfrutar de mi proeza alegre y feliz...
Necesito bajar despacio, segura,
no tropezar en raíces viejas
e intentar ver el sol entre las nubes
para encontrar a mi mejor amiga,
yo..., aquella que fui antaño.
María Arteaga
***
Leo tus cartas, tus poemas de amor, tus versos.
Te siento tan cerca y estás tan lejos...
No tengo el calor de tu cuerpo
ni encuentro ninguno de tus besos.
Por más que lo pienso...,
no comprendo porqué no estoy contigo.
Mis sábanas están frías sin tus abrazos,
¿Cómo puede ser si tanto nos queremos?
¡No lo entiendo...!
María Arteaga
***
Ayer pasé junto a la pared rota camino del huerto que llega hasta la acequia.
Y no te vi, padre.
Solo sentí tu mirada desde las nubes blancas y el cielo azul.
Y mi alma gritó de pena como aquel 31 de octubre para siembre grabado en mí.
María
***