jueves, 1 de noviembre de 2018

Cuatro paredes..., nuestro mundo


Dos ordenadores sobre la mesa
uno de sus pies sobre mis piernas,
versos sencillos y bellos
como esta tarde de fiesta.
Mientras escribo, él acaricia mi brazo
y yo siento que nos acompaña la gloria,
en estas cuatro paredes, en casa.

María Arteaga

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lunes, 22 de mayo de 2017

Belleza oculta








Hasta las rosas mas bellas
tienen espinas.


María Arteaga


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jueves, 23 de marzo de 2017

Aroma de primavera





Deseo caminar de tu brazo hacia un altar imaginario
y prometernos lo que ya sabemos.
Quiero que un ramillete blanco adorne tu solapa
y que mi mano, se perfume de azahar.
Aroma de primavera murciano.




María Arteaga


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miércoles, 26 de octubre de 2016

Un día de otoño


Ayer no fue solo ayer, 
fue algo más que un día de otoño
donde el paisaje se viste de amarillos,
hojas marchitas que alfombran caminos,
senderos de ilusiones cumplidas
y campos de esperanza.
Ayer fue mucho más que ayer,
en la distancia, me llamaste y estuve,
grité en silencio y apareciste en mi alma
que no me pertenece, pues tuya es.
Ayer, nos abrazamos aun más,
con un lazo sin nudos, suave y dulce,
fuerte como nuestro amor.


María Arteaga

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martes, 20 de septiembre de 2016

Luna de septiembre





Él y la luna de anoche
redonda como una naranja brillante.
Ellos tienen el poder de lo mágico,
de lo bello,
de la inspiración.
Ellos sostienen mi lápiz...


María Arteaga


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miércoles, 7 de septiembre de 2016

Sensaciones


Esta noche he vuelto a casa sin prisa, algo poco común en mi vida, siempre aligerando, de un lugar para otro, volando... 
A pesar de que el verano cuenta fechas para marcharse, no lo parece. Hace calor, se huele a jazmín y los niños aun juegan en los parques, aunque mañana les cueste ponerse en pie para acudir al cole.

Maria

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sábado, 11 de junio de 2016

Al caer la tarde























No tardes, que te espero...
Cuando el sol esconda los rayos de cobre
y la luna refleje su figura en lo alto,
ahí estaré yo mirando por la ventana
ansiosa de ti.
No tardes, que te espero...
Al comienzo del ocaso,
cuando la huerta huela a limón y claveles,
y el campo a olivos de secano,
un grillo vigilante alertará a las luciérnagas
para alumbrar tus pasos.
No tardes, ya sabes que siempre te espero.


María Arteaga


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