sábado, 11 de junio de 2016

Al caer la tarde























No tardes, que te espero...
Cuando el sol esconda los rayos de cobre
y la luna refleje su figura en lo alto,
ahí estaré yo mirando por la ventana
ansiosa de ti.
No tardes, que te espero...
Al comienzo del ocaso,
cuando la huerta huela a limón y claveles,
y el campo a olivos de secano,
un grillo vigilante alertará a las luciérnagas
para alumbrar tus pasos.
No tardes, ya sabes que siempre te espero.


María Arteaga


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miércoles, 25 de mayo de 2016

Música de amanecer

















No existe día que no escuche el silencio del alba.
Mis sentidos despiertan temprano, apenas duermen,
si acaso se esconden de mí temerosos.
Hago recuento de mi pasado, imagino el futuro
y me olvido de vivir el presente.
No disfruto con intensidad lo que tengo
y me asusta lo que puede pasar de inmediato,
por ello, mi mente no descansa, y mi alma,
sufre sin sentido.
A lo mejor, llega el momento que todo esté ordenado,
o al menos, me acostumbre a este lío de ir y venir,
de echar de menos lo que poseo a ratos,
quizá madure mi forma de ser, aunque...
pierda en esa madurez la frescura de mi risa,
eso que es mío desde que nací, hace ya tiempo.


María Arteaga


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jueves, 28 de abril de 2016

Sabores de ayer














El día es para ellos largo, agotador.
Tan cansados llegan a la noche, que se apagan
antes que las velas de la tarta.
Acurrucados sobre el sofá, despiertan sobresaltados:
han olvidado bailar, comerse a besos, terminar la botella,
o al menos, vaciar las copas que esperan sobre la mesa.
A pesar de los olvidos, son felices con lo que tienen,
su amor es tan importante, que en ese momento, ella,
solo desea que él recuerde su día eternamente. 


María Arteaga


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domingo, 3 de abril de 2016

Cómplices













Cuando acaricias mis pies cansados,
encontramos la paz ansiada.
El silencio del salón es cómplice
cuando la vela parpadea.
Pequeños duendes nos acompañan,
se esconden entre tu risa pícara
o los gestos de mi cara.



María Arteaga


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lunes, 28 de marzo de 2016

A escondidas lloré


Miguel Hernández


De campos dorados por el sol
o verdes como esta primavera,
viene hasta mi tu recuerdo
para revolución de mi alma.
De mis sentimientos, poeta,
no olvido lo que te di cuentan, 
lo que he visto o leído desde niña.
Yo también corrí por montes,
escribí a escondidas, lloré
y sentí miedo...
Triste querer ser y que te rompan las alas,
triste llorar las ausencias,
triste decir adiós a tu gente, a tu tierra...


María Arteaga


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martes, 1 de marzo de 2016

Bullicio de olores




Hay algo en el ambiente que llama a la calma.
Senderos adornados de limoneros y naranjos
en esta tierra murciana.
Azahar en ramilletes, alfombra blanca...
Está la ciudad hermanada con la huerta,
bella, esplendorosa, viva y olorosa,
esperando que llegue la primavera.


;María Arteaga


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martes, 9 de febrero de 2016

Lágrimas al alba




















Nadie me dijo que el camino iba a ser tan corto,
amiga de risas, olvidos necesarios y esperanza.
No escuché voces que me alertaran de tu marcha
repentina, de tu ausencia, de mi rabia.
Tu nombre se mezcla con mis lágrimas al alba, 
flor de pétalos blancos y corazón dorado,
Margarita, de tallo frágil y raíces eternas...
Debí  hacerte caso y volar a tu lado
como las hojas en otoño, sin pensar en nada.



María Arteaga


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