miércoles, 30 de noviembre de 2016

Al revés





Sí, así es como me siento ahora, algo parecido a una flor marchita antes de abrir, una llave oxidada que no puede abrir la puerta para salir, una vela que se apaga sin llegar a encender, una voz sin palabras, unos ojos sin horizonte, una lista interminable de sueños que quizá, nunca lleguen a cumplirse.

María

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miércoles, 26 de octubre de 2016

Un día de otoño


Ayer no fue solo ayer, 
fue algo más que un día de otoño
donde el paisaje se viste de amarillos,
hojas marchitas que alfombran caminos,
senderos de ilusiones cumplidas
y campos de esperanza.
Ayer fue mucho más que ayer,
en la distancia, me llamaste y estuve,
grité en silencio y apareciste en mi alma
que no me pertenece, pues tuya es.
Ayer, nos abrazamos aun más,
con un lazo sin nudos, suave y dulce,
fuerte como nuestro amor.


María Arteaga

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martes, 20 de septiembre de 2016

Luna de septiembre





Él y la luna de anoche
redonda como una naranja brillante.
Ellos tienen el poder de lo mágico,
de lo bello,
de la inspiración.
Ellos sostienen mi lápiz...


María Arteaga


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miércoles, 7 de septiembre de 2016

Sensaciones


Esta noche he vuelto a casa sin prisa, algo poco común en mi vida, siempre aligerando, de un lugar para otro, volando... 
A pesar de que el verano cuenta fechas para marcharse, no lo parece. Hace calor, se huele a jazmín y los niños aun juegan en los parques, aunque mañana les cueste ponerse en pie para acudir al cole.

Maria

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sábado, 11 de junio de 2016

Al caer la tarde























No tardes, que te espero...
Cuando el sol esconda los rayos de cobre
y la luna refleje su figura en lo alto,
ahí estaré yo mirando por la ventana
ansiosa de ti.
No tardes, que te espero...
Al comienzo del ocaso,
cuando la huerta huela a limón y claveles,
y el campo a olivos de secano,
un grillo vigilante alertará a las luciérnagas
para alumbrar tus pasos.
No tardes, ya sabes que siempre te espero.


María Arteaga


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miércoles, 25 de mayo de 2016

Música de amanecer

















No existe día que no escuche el silencio del alba.
Mis sentidos despiertan temprano, apenas duermen,
si acaso se esconden de mí temerosos.
Hago recuento de mi pasado, imagino el futuro
y me olvido de vivir el presente.
No disfruto con intensidad lo que tengo
y me asusta lo que puede pasar de inmediato,
por ello, mi mente no descansa, y mi alma,
sufre sin sentido.
A lo mejor, llega el momento que todo esté ordenado,
o al menos, me acostumbre a este lío de ir y venir,
de echar de menos lo que poseo a ratos,
quizá madure mi forma de ser, aunque...
pierda en esa madurez la frescura de mi risa,
eso que es mío desde que nací, hace ya tiempo.


María Arteaga


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jueves, 28 de abril de 2016

Sabores de ayer














El día es para ellos largo, agotador.
Tan cansados llegan a la noche, que se apagan
antes que las velas de la tarta.
Acurrucados sobre el sofá, despiertan sobresaltados:
han olvidado bailar, comerse a besos, terminar la botella,
o al menos, vaciar las copas que esperan sobre la mesa.
A pesar de los olvidos, son felices con lo que tienen,
su amor es tan importante, que en ese momento, ella,
solo desea que él recuerde su día eternamente. 


María Arteaga


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