sábado, 16 de noviembre de 2013

Tal como hoy


Cuando ese día llamaste a la puerta,
yo te esperaba asomada a la ventana
deseosa de poder abrazarte.
Tal era mi impaciencia que no te vi,
no sentí tus pasos
ni escuché el latir de tu corazón.
Y volaste a mi lado como el viento,
loco por estrecharme en tus brazos
como yo de que lo hicieras.
Nos juntamos como la hiedra,
temiendo que se rompiera el encanto
que se hizo silencio a gritos de alegría.
Y pasó la tarde, y la noche vigilante
testigo de palabras y caricias
que se quedaron para siempre escritas
en el paisaje, en aquellas paredes
mudas cerca del mar.


María Arteaga



***

9 comentarios:

andré de ártabro dijo...

¡Hermosas tus momentos!
Besos.
André

Anónimo dijo...

Hermosa poesia, con tanta ternura me pones los pelos de punta señora.
BS.

Anónimo dijo...

Lindos tus versos yo te espero escribeeeee.
Un beso

El Sol dijo...

"Y volaste a mi lado como el viento,
loco por estrecharme en tus brazos
como yo de que lo hicieras.
Nos juntamos como la hiedra, pegados,
temiendo que se rompiera el encanto
que se hizo silencio a gritos de alegría"

Una maravilla estos versos, y los otros, también.

Besos, mi niña.

Anónimo dijo...

Amas y escribes. eres un talento.
Que dios te bendiga.

Anónimo dijo...

En mis noches de insomnio te descubri, me quedo con su permiso señora.

Uno de cerca dijo...

Cada vez que paso a leerte me llenas de sensaciones buenas,
sobre todo de paz.
Dios te bendiga, María.

Un beso

Talismán dijo...

Un abrazo como la hiedra.
Muy hermoso escribir así,
no lo olvides, murciana.
Besitos

uno más dijo...

Bonito. Letra tras letra,
palabra a palabra,
verso a verso.

Feliz fin de semana, Maria. Un beso