jueves, 28 de abril de 2016

Sabores de ayer














El día es para ellos largo, agotador.
Tan cansados llegan a la noche, que se apagan
antes que las velas de la tarta.
Acurrucados sobre el sofá, despiertan sobresaltados:
han olvidado bailar, comerse a besos, terminar la botella,
o al menos, vaciar las copas que esperan sobre la mesa.
A pesar de los olvidos, son felices con lo que tienen,
su amor es tan importante, que en ese momento, ella,
solo desea que él recuerde su día eternamente. 


María Arteaga


***

7 comentarios:

Andres Lopez dijo...

Cuando las feromonas dejan de producirse , la rutina empieza a provocar ineludibles cansancios o pertinaces¿Dolores de cabeza?¿
Besos
André

María dijo...


Hola, André.
Los protagonistas de este poema, trabajan demasiado, solo eso.

Besos, amigo.

Giancarlo dijo...

Buon inizio settimana...ciao.

María dijo...

Buena semana...

Anónimo dijo...


PRECIOSO

El Sol dijo...

Como siempre, muy bonito.
feliz semana, mi niña. Un beso

María dijo...

Graciaaas