domingo, 18 de abril de 2010

Solo era un sueño.




Dame tu mano donde te encuentres,
que tengo miedo.
He soñado que me decías adiós,
que no deseabas mis besos,
ni te gustaba mi risa,
ni la mirada de mis ojos.
He despertado llorando
por la ausencia de tu abrazo.
Anoche me dormí con pena
sintiéndote muy lejos.
Dijiste que te marchabas
y sentí tanta soledad,
que he dormido sufriendo.
Que tristeza siento hoy,
imaginando tu vida
sin poder tocar tus manos.
Me siento gris como el día
que amaneció lloviendo.
Llueve por mi rostro agua salada,
gotas de sentimiento.
Menos mal, que fue todo mentira,
solo era un mal sueño.
***
María N. Arteaga
***

6 comentarios:

Balovega dijo...

Hola amiga...

Gracias por tus palabras en casa, en es un placer pasar a visitarte y leer la extraordinaria poesía que compartes con todos.

A veces los sueños son traicioneros, sin embargo lo bonito es que despiertas y compruebas como bien dices... que era solo un mal sueño..

Un besote grandote de bellos sueños

El Sol dijo...

Los sueños son a veces pura crueldad.
Bonita poesía, muy de tu estilo.
Seguro que él no te olvida.

Un beso, niña.

Anónimo dijo...

Hola María.

Como siempre, me maravillan tus poemas.

Paso a dejar el más lindo de mis besos.

Anónimo dijo...

A veces los sueños nos hacen llorar.
Pero cuando despertamos es la repera.

Muchos besos, preciosa.

María N. Arteaga dijo...

Hola a todos.

Y gracias por los comentarios y las visitas, a los que dejan huella y a los que pasan de puntillas.

Besicos agradecidos.

Anónimo dijo...

Gracias por ser como eres, preciosa.