viernes, 7 de febrero de 2014

Aquella tarde de invierno

















No era música lo que escuché,
si no tu voz.
Tus manos revoloteaban ante mis ojos
y te quedaste para siempre en mí.
No era aire lo que me hacía respirar,
fue tu boca en un baile de palabras
que cada día necesito más.
No era un sueño tuyo, ni mío,
el destino nos tenía guardado lo mejor,
aunque lo más bonito, esté por llegar.


María Arteaga


***

5 comentarios:

andré de ártabro dijo...

Hoy llenas de belleza y pasión la firme esperanza de conseguir tus sueños.
Precioso María.
Besos
André

El Sol dijo...

Eres una maga de las letras.
Esperanza de lo que deseas conseguir
en perfecto orden.

Besos y bonito fin de semana, niña.

Uno de cerca dijo...

Pensar y desear que lo mejor esté aún por llegar,
es de tener un alma como la que tu posees. BS

Anónimo dijo...

Ese baile de palabras, que bonito escribes,que lindo.
Feliz dia Mria.

Talismán dijo...

Esperanza y amor en tus poemas.
Eres tan dulce...BS