lunes, 12 de diciembre de 2011

El guiño de la luna












Miradas, palabras y sonrisas.
Solo un beso dulce y cálido
unió sus labios en la noche.
La luna redonda y atrevida
asomó entre las estrellas,
hizo un guiño al lucero azul
y desapareció entre sombras.
El cielo brilló como una fiesta
al ver que ella le dejó marchar
deseando que descansara,
para soñar entre sabanas
y almohadas sonrojadas.

María Arteaga

***

10 comentarios:

Vagner dijo...

Luna bonita si no fueras casada...con una escalera iba al cielo por ti...

Vagner

andré de ártabro dijo...

Solo un beso dulce y cálido
testigo Luna y estrellas
y le dejó marchar
para que descansara y soñar.
¡Pero que cosas más lindas dices Maria !
Una dulce renuncia en un amor de verdad.
Me has impresionado.
Un beso

El Sol dijo...

Tus poemas son tan bellos como el amor que nos pintas. Pintora del amor en verso, poetisa soñadora.

Un beso, niña.

Anónimo dijo...

No es habitual que su descanso sea tan importante. Eres un ser muy especial si renuncias pensando en él. Precioso poema. Besos, María.

Anónimo dijo...

Siempre pensando en el apasionado
poema es un sol.
BESOS mi niña.

MiánRos dijo...

Dulce y cálidos, así son tus poemas, María.
Un abrazo y un beso en la distancia, amiga.
MIán Ros

J.A dijo...

Precioso. BS

Anónimo dijo...

La luna siempre vestida de gala.
Precioso besos.

Uno más dijo...

Tienes la facilidad y felicidad de escribir como una diosa.
Recuerdo cuando en vez de María, firmabas como Isis. Siempre me has fascinado. Un beso, preciosa.

María dijo...

Muchas gracias por estár ahí, vuestros comentarios alimentan mi corazón.

Vagner...
André...
Sol...
Anonimos...
MiánRos...
J.A...
Anónimo...
Uno más...

Besicos