sábado, 11 de mayo de 2013

Aromas de amanecer















La ventana entreabierta deja pasar
el aroma del amanecer de mi pueblo.
Hoy he despertado allí, y frente a mi,
la luz de la vela parpadea
sobre la chimenea ahora sin llamas.
Llegará otra vez el invierno
y haremos arder la leña
apilada en lo que fue su refugio,
donde mi padre guardaba sus aperos.
Esta madrugada  pensaba en ti,
en él, en lo que no tengo,
lágrimas han rodado por mis mejillas
gritando en silencio su nombre y el tuyo.
¡Padre!...¡cielo...!


María Arteaga


***

7 comentarios:

uno más dijo...

Simplemente precioso.
Recuerdos y presente mezclados como solo tú sabes hacerlo.

Feliz fin de semana, María.

Un beso.

andré de ártabro dijo...

Hermoso y feliz homenaje a tus románticos amores .
Precioso María.
Besos.

El Sol dijo...

No sé que decir, qué escribir.
Cada verso es un beso de amor, recuerdos y cariño. Precioso.

Un beso, mi niña.

Anónimo dijo...

Lunes, primer día de la semana y encuentro un poema que cala y se queda en mí.

Besos

uno de lejos dijo...

(Esta madrugada pensaba en ti,
en él, en lo que no tengo,
lágrimas han rodado por mis mejillas
gritando en silencio su nombre y el tuyo.
¡Padre!...¡cielo...!)

Me gusta todo, pero esos versos son preciosos. Un beso.

Anónimo dijo...

Si es malo no tener a quien quieres, es mucho peor tener a quien no quieres.

Muy bonito, princesa.

Talismán dijo...

¡¡¡Es precioso!!!
Imagino el lugar en un pueblo que tiene que ser encantador como su moradora.
Un beso